Coger moras, ese deporte de riesgo

La escena es reconocible: casa del pueblo, en verano, los mayores echan la siesta y nos dicen que no molestemos, que nos vayamos de casa. El calor es insoportable. Llevamos dos días con la misma ropa, restos de polvo, barro y algo de sangre de alguna herida leve (típico arañazo al subir a algún árbol a coger almendrucos). Un zumbido silencioso invade el pueblo que parece en siesta. Las tiendas están cerradas, solo un par de chicos, los de Damián, juegan en la higuera. Pero nosotros ya sabemos que hacer hasta que abra David su tienda de chucherías: Vamos al río a coger moras.

Hace unos días hicimos una prueba para valorar nuestra valentía; coger del río unos patos con nuestras manos, y Clarita, la madre del panadero, se chivó a nuestros padres. Estuvimos castigados dos días, pero no nos importa. Junto al río están las mejores moras y pensamos darnos un banquete. Hay muchas jaras y ortigas, y claro, las mejores moras, las más negras y gordas están en lo alto.

El sol pica y se nos notan los ronchones negros de suciedad y sudor en la frente, da igual, luego tocará ducharse porque vienen los tíos delpueblo de al lado y hay que estar limpios. ¿Cómo vas a coger aquellas moras? Mi primo nunca se arriesgaba y le tuve que explicar: Muy fácil, ¿Ves esa madera? La voy a echar y usarla como puente, la agarras desde abajo y voy subiendo poco a poco.

La madera (uno de los lados de un remolque viejo) era lo suficientemente ancha para que anduviese encima, pero de pronto noté que no lo suficientemente estable, y antes de darme cuenta de ello me vi caído, de bruces, sobre todas las ortigas y el zarzal, en un matojo a un metro de altura del suelo. Y mi primo partiéndose de risa. ¡Pero ayúdame a bajar, coño! Pude decir. Y no fue fácil. Cientos de puntitos de sangre por todo el cuerpo y dos preocupaciones: La bronca de mis padres y la peor, en plenas fiestas del pueblo, no me podía presentar con toda la cara hecha un cromo. Pero no, lo peor, sin duda, fue el cachondeíto de mis tíos del pueblo de al lado por la noche en la cena…


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Comentarios (32)

  • veriweto Reply

    ayer fui yo y e echo mermelada,jeje,cojonuda!

    16 septiembre, 2012 at 17:04
  • Son Link Reply

    Me encantaba ir a coger moras con los amigos del pueblo y hace un par de años le enseñe a un primo como hacerlo ^^

    16 septiembre, 2012 at 17:06
  • Eukene Reply

    Ayer coji yo y estan buenisimas q recuerdos¡

    16 septiembre, 2012 at 17:17
  • Nuria Rico Reply

    Yo tambien cogí moras de pequeña , pero como donde yo las cogia no habia mucha competencia , cogia las que eran mas faciles de coger y ya está . Lo que si que me acuerdo de un zarzal super grande que habia en casa de mis tios , y en al que habia suficiente espacio para pasar por medio, era todo un reto poder pasar hasta el final del zarzal sin estar toda pincchada , pero mis primos y yo lo conseguiamos!!

    16 septiembre, 2012 at 17:28
  • Raquel Reply

    Yo me acuerdo de cuando tenia 12 o 13 años, íbamos con las bicis por el campo y tiramos todo el agua que llevábamos para llenar las botellas con moras, cuando ya teníamos casi todas llenas nos apareció un hombre en bolas que salia entre unos matorrales y nos echamos a pedalear lo mas rápido que pudimos jejejeje. Todavía nos acordamos….

    16 septiembre, 2012 at 17:35
  • concha Reply

    una fiambrera llenita me trajeron ayer del pueblo,,, que grandotas y dulces son. Si me gusta ir al pueblo es para coger moras, en Valencia ya no quedan sitios con zarzas para cogerlas :(

    16 septiembre, 2012 at 17:41
  • eva Reply

    jajajaja me he visto reflejada en esa historia. Pero yo no caí en el zarzal sino en la gran mata de ortigas que había debajo. Fue horrible tuve bronca, toquecito en el trasero, castigo y, lo peor, una semana de picores en toda la espalda y piernas que no olvidare jamas. Eso si lo tuve que aguantar estoicamente sin quejarme y sin crema que aliviase, “No haberte metido donde no debías” era lo único que recibía si me quejaba. Vamos creo que ahora soy inmune a las ortigas…

    16 septiembre, 2012 at 17:49
  • SONIA Reply

    El otro dia fui dando un paseo por un camino rural cerca de mi barrio y con mi peques cogimos moras e higos.ummm,que recuerdos ,nos pusimos las botas y …unas piernas! pues como en el pueblo.Ya lo cuentas tu.Nos las comimos sin lavar y la verdad no nos paso nada!fue una tarde de lo mas especial.mis hijas se lo pasaron pipa.en breves nos iremos a por almendras,que tambien habia.

    16 septiembre, 2012 at 17:49
  • diana Reply

    Nosotros, en el barrio donde pasábamos el verano,cogíamos moras a mogollón. Después en casa de nuestra amiga Maritxu las pasábamos por agua y su madre en un plato las esparcía con azúcar y nos dejaba 2 cucharas jajajaja todos babeando y pegándonos por las cucharas (la dueña del plato era siempre la ke más comía porke las cucharas tmb eran suyas…… ke no me lea) jejej

    16 septiembre, 2012 at 17:50
  • fran Reply

    Me encataba coger moras y comermelas que ricas.yo también Cai a un matorral de ortigas y estuve con todo el cuerpo lleno de granos que picores.que veranos más chulos en el pueblo.después de llover íbamos a buscar caracoles que ricos.nos poníamos el chubasquero y las botas de agua y a coger caracoles

    16 septiembre, 2012 at 18:12
  • Jose Reply

    También era habitual los avisperos dentro de los zarzales. A mi me picaron en el cuello y la oreja en plena recolecta de moras estando de vacaciones y me pasé la tarde con media cara llena de barro para bajar la hinchazón…

    16 septiembre, 2012 at 18:16
  • Licántropo Reply

    Por favor en vez de andase, anduviese

    16 septiembre, 2012 at 18:37
    • Javier Ikaz Reply

      corregido, gracias :)

      16 septiembre, 2012 at 18:56
  • manuel Reply

    en el convento, k hay en espartina me ponía como el kiko

    16 septiembre, 2012 at 20:10
  • monica Reply

    Fui el otro dia a un sitio que estaban muy gordas y he hecho mermelada para todo el año y para regalar a los amigos!!!

    16 septiembre, 2012 at 21:30
  • Montse Reply

    Yo lo sigo haciendo y mi niño con casi ocho años lleva cogiendolas desde que recuerdo

    16 septiembre, 2012 at 22:59
  • nati Reply

    Yo siempre he vivido en un pueblo, y todos los veranos nos poníamos morados (nunca mejor dicho). la de congestiones que yo he pillado por glotona…. Y la de veces que nos caímos en los zarzales…. Que tiempos maravillosos.

    17 septiembre, 2012 at 11:18
  • Isa Reply

    Puf… yo lo que recuerdo es una terrible congestión y la consiguiente bronca por no haber hecho caso a lo de ” no comas tantas moras que les están dando el sol y te van a sentar mal”

    17 septiembre, 2012 at 11:38
  • ARi Reply

    Por qué se nos da por las moras casi a la vez? Hay ganas, no?
    http://eligetupropiaaventurasentimental.wordpress.com/2012/09/14/la-mora-verde/
    Yo ahora hago mermelada de moras y la utilizo como ingrediente súpersecreto (ssshhh…) en mis tartas de manzana :oP

    17 septiembre, 2012 at 17:17
  • Angeles Reply

    ¡Qué buenos recuerdos!!! Este post es de lo más…me encanta.
    Saludos y seguid así…Gracias por regalar sonrisas

    17 septiembre, 2012 at 20:49
  • Edu Reply

    Esto me recuerda una de las mayores broncas / palizas que me llevé de crío por desaparcer durante horas con un amigo cogiendo moras, y para nada, porque llegaron echas zumo, más sobre nuestras ropas que en las bolsas donde las traíamos. Jejeje … qué manta de palos me llevé … pero la aventura valió la pena.

    17 septiembre, 2012 at 22:41
  • Juan Antonio Reply

    León, finales de los 70, alrededores del CHF y más allá. ¿Quién no iba a por moras allí? El camino del “Colegio de los subno rmales” (perdón por el nombre, pero así era llamado entonces) estaba plagado de moreras y rara era la tarde en que no íbamos a por ellas. Los que éramos más altos teníamos la suerte de poder coger las más gordas que, cómo no, estaban siempre más arriba.
    Pinchazos, piernas raspadas, brazos llenos de rasguños, sangre, ¿a quién le importaba? Un buen puñado de moras en la tripa y, si había suerte, igual te llevabas a casa un puñao para comer después, pero era raro, lo normal era que cayeran todas en el acto, ni Juanito ni Resti ni yo podíamos dejar ni una a salvo …

    Qué jóvenes éramos, leches.

    19 septiembre, 2012 at 10:06
  • Eva Reply

    Yo literamente me comí una zarza, si había moras, ni las ví. Como he sido más de ciudad, yo solo sabía mantenerme con esfuerzo en la bici, y haciendo eses como los borrachos, y se me ocurrió ir con mi cuñado “para soltarme”… y ya lo creo que lo hice. En el momento que tenía que pasar un puentecito vino hacia mí un tractor, adivinad quién salió perdiendo. Me quedé enganchada por el pelo, la ropa, las piernas y brazos, no podía ni moverme porque se me clavaban más. Y luego fui tan lista que me curé con mercromina, ¡como para disimular los arañazos!. Eso sí, luego nos reímos muchísimo.

    19 septiembre, 2012 at 11:16
  • María José Molina G. Reply

    Vivo en un pueblo así que las sigo comiendo todos los veranos y puedo decir que de pequeña no me he caído nunca en unas zarzas, cosa que sí he hecho de mayor. Hace pocos años, nos fuímos a coger moras con los amigos a un lugar donde las había, tanto de árbol como de zarza. A mi las de árbol no me gustan mucho, así que me tiré a por las peligrosas y encima, con ansia. No recuerdo bien lo que pasó, pero creo que al alargar el brazo para coger unas gordísimas, que como siempren eran inalcanzables, me resbalé, caí encima y me enganché enterita. Lo que sí recuerdo, es que llegué al pueblo como si me hubiera peleado con una manada de gatos. Las “heridas de guerra” me duraron en piernas y brazos una temporada, el cachondeo de los colegas, algo más.

    19 septiembre, 2012 at 14:31
  • ANONIMO Reply

    ¡ QUE RECUERDOS !, YO HE COMIDO MORAS PRECISAMENTE ESTE ULTIMO DOMINGO, SALIERON MI MARIDO Y MI HIJO CON LAS BICIS Y CUANDO VOLVIERON TRAIAN LA BOTELLA DE AGUA LLENA DE MORAS. ¡ QUE RIQUISIMAS QUE ESTABAN !. YA NO ME ACORDABA DE AQUELLOS TIEMPOS EN LOS QUE SIENDO NIÑA ME LLEVABAN AL RIO Y PARA MATAR EL TIEMPO POR LA TARDE NOS IBAMOS A BUSCAR MORAS.-

    20 septiembre, 2012 at 00:37
  • TANIA Reply

    Nosotros haciamos dos grupos con los niños y niñas de la calle, del pueblo de vacacione, y al cab de un rato olviamos a ver que grupo habia ganado, el mio siempre perdia porque yo me las iba comiendo pr el camino jajajaja, que recuerdos sin tener nada de dinero y los felices que eramos
    Los amigos del pueblo son lo mejor que yo he tenido nunca y nunca se olvidan

    12 noviembre, 2012 at 15:41
  • Manolo Reply

    Yo también soy de un pueblo. Todos los veranos cogíamos un montón de moras, tantos de zarzal como de morera. Alguna vez si que he caído en el zarzal, pero la vez que no se me olvida fue cuando con 5 o 6 años fui con mis hermanos y unas amigas a coger moras. Al lado pasaba una acequia con agua, y ahí que caí de cabeza. Menos mal que una amiga mayor que yo me engancho hasta que se dio cuenta mi hermana mayor y me saco.

    3 diciembre, 2012 at 22:43
  • César Reply

    A mi me encantaba de pequeño! a ver si engaño a mi novia y me la llevo a coger moras jiji

    9 marzo, 2013 at 03:29
  • DON PELAYO Y CIERRA ESPAÑA Reply

    Hoy en dia si queremos coger MORAS tenemos que ir a la oficina del INEM o a los centros comerciales donde esas focas están gastándose nuestro dinero público.Y no están muy buenas que digamos…

    10 febrero, 2015 at 14:48
  • montse Reply

    vivo en un adosado cualquiera, cual no seria mi sorpresa hace unos dias me di cuenta que en el solar de al lado han crecido unas zarzas silvestres y las ramas caen encima de mi jardin.despues de tantos años(tengo 43) puedo coger moras sin tanto sufrimiento, que ilusion. ya mo me quejare al dueño del solar para que mate los yerbajos

    23 julio, 2016 at 14:50
  • Mileroticos jalisco Reply

    Mileroticos jalisco

    Coger moras, ese deporte de riesgo – Yo fui a EGB

    13 agosto, 2018 at 09:54
  • Https://creativo.studio/diseno-de-videos Reply

    https://creativo.studio/diseno-de-videos

    Coger moras, ese deporte de riesgo – Yo fui a EGB

    25 agosto, 2018 at 20:05

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